¿Dónde mueren los besos que no hemos dado,
Cuando quedan en el vacío de dos realidades?Es un poema viejo. Que escribí cualquier día del 2.013. Hoy, cambiaria por: ¿Dónde yacen los besos que no hemos dado, cuando quedan en el vacío de dos realidades?
Y es, ese lugar inexistente entre la verdad y lo ocurrido o la imaginación y las ganas, dónde a menudo y sin saberlo nuestra conciencia habita y transita. En el devenir de allí a aquí. Y el camino a menudo es tan oscuro, da tanto miedo y hay tantos monstruos que procuramos hacerlo a prisas. En otras ocasiones las luces, el ruido y el estruendo lo hacen parecido a las ferias de antaño, con olor a nubes de azúcar i aceite de noria y a sol de tarde de verano. Y nos quedamos cautivados por unas vivencias que no ocurrirán más que en esa creación hecha por y para nosotros mismos igual que un traje a medida. Y, aunque muchas veces nos hablemos igual como si aconsejáramos a un buen amigo, la adicción a saborear lo que no probaremos en la realidad que nos ha tocado vivir, vence la batalla de la escucha.
De paso. Sólo estamos de paso. Aquí y allí.
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