lunes, 16 de mayo de 2011

Happy End.

             Estaba tomando una caipiriña tranquilamente en una terraza, cuando de repente se sentó una señorita y empezó a preguntar haber como estaba. Respondí que bien, sospechando que no fuera un programa de esos de cámara oculta, al principio. Del todo, insistió ella, intentado que mí explicación fuera más larga. Yo, correcto, dije: Sí, gracias. Mientras miraba a mi alrededor buscando una cámara escondida o incluso, ya, alguien que buscara a esa mujer, una mafia o algo por el estilo. Tienes buena cara Juan, confirmó. Sin yo rectificarla (pues no me llamo Juan) le di otra vez la gracias y cordialmente, pregunté haber como estaba ella. Me contó que hacia poco se había separado de su marido, con quién ella creía que yo era compañero o amigo, pues lo excusaba mucho y en ningún momento lo culpo del hecho. En todo caso, dejó entre ver que había sido por un desliz suyo, los que sufría a menudo. En ese momento tuve claro, que hasta no sabía cuando, me llamaría Juan. Y así, empezamos hablar y hablar hasta acabar borrachos en su casa, con happy end. Se levantó, me miró, y dijo: Yo sé que no eres Juan, al llegar a casa, no lo olvides tú. Y suspiré aliviado, porqué esa semana, iba mal de pasta y no me había cobrado.       

6 comentarios:

quimeras dijo...

:)

Dany dijo...

Quiero ser Juan...una noche. Luego prometo que me olvido. Abrazo!

Jou McQueen dijo...

Quimeras: Sonrisas.

Dany: Una... o dos. Puedes, cambiar de identidad. Igual que los superhéroes.

Un saludo.

Malena dijo...

Yo quisiera ser la señorita, para que cualquier Juan quiera seguirme. :)

m dijo...

te invito a algo Juan.

jajajaja

muybueno

Jou McQueen dijo...

Sin ser "señorita" Malena, seguro, que cualquier Juan le seguiría.

Un saludo.

"Algo" es muy relativo M (en este post).

Un saludo.