viernes, 25 de agosto de 2017

¡MECAGOENMIVIDA!

¡Mecagoenmivida! Y la vida, de momento, y hasta que la ciencia no demuestro lo contrario, es lo único seguro que tenemos. No soy periodista, ni filósofo, ni escritor. Pues con esto, os quiero aclarar que este, no será un post más. Y la vida acaba en muerte, siempre.

15 personas muertas, a esta hora, en el atentado terrorista del pasado día 17 en Barcelona. Mil millones de preguntas. Conocemos los autores, los conocemos tanto que casi son vecinos. 15 vidas porqué la noche anterior a la masacre, los explosivos que preparaban para crear mucho más terror, les estalló mientras confeccionaban “La madre de satán”. Para ellos, resultó serlo. Dos murieron en ese chale ocupado y un tercero quedó herido. A las 17 horas de la tarde del día siguiente, una furgoneta arrollaba todo a quién encontraba por delante, todos civiles e indiferente si eran mujeres, niños, hombres o… no sé, sorprendente como un ser humano puede actuar así. El terrorista huía, como si nada, cruzando la ciudad, apuñalando a un chico de 34 años para robarle el coche y continuar en su huida. A las 2 de la madrugada otros 5  terroristas, intentaban lo mismo en Cambrils matando a una señora a puñaladas. Los mossos (policía autonómica) pudieron frenarlos y darles caza, literalmente. Muertos a tiros los 5. El lunes, se da caza al huido en Barcelona, a unos 50 kms de la ciudad. Otros 2, son detenidos en Ripoll y 4 más en Marruecos.

Empieza a esclarecerse un poco el caso. El grupo está formado por 10 marroquís. 4 parejas de hermanos, con edades de 3 de 17, 1 de 19, 2 de 22, 1 de 24 y 1 de 28. Más el  imán de 42 y otro chico de 20. Todos extremadamente jóvenes, para esas atrocidades menos el imán, cerebro de la operación, con relación con algunos ya investigados por el 11-M y muerto en la explosión del chalet, junto al  terrorista de 22 años.  Chicos, todos, integrados en nuestra sociedad, con estudios y trabajo, jóvenes, con todo por delate. Los conocidos incluso, los definen como educados, atentos y al conductor de la rambla, como a una persona responsable. Leer esta carta de una educadora social de Ripoll: http://www.elperiodico.cat/ca/societat/20170822/carta-educadora-social-ripoll-6237368  ¿Qué les lleva a esa radicalización? A parte de la influencia del imán. ¿Qué les lleva, a unos chicos como tantos, a las puertas de la muerte, a sabiendas que serán cazados igual que presas, una religión? Mal interpretada. La única respuesta que creo es la eternidad. La eternidad que regla cualquier religión, la vida más allá de la vida. Son unos asesinos, eso no es discutible, pero: ¿Por qué?

¿Por qué? En los vídeos de la área de servicio de la gasolinera, o en la tienda, donde compran los cuchillos y la destral, su actitud es tan corriente, justo antes de actuar, justo antes de morir, que no da ninguna pista, ni a toro pasado de la atrocidad que iban a cometer, ¿de cómo se puede despreciar tu propia vida sin razón aparente? Seguramente, el problema es, intentar comprendérlo. Usar el raciocinio. Sus familias, ajenas a todo, incrédulas, no pueden, por la profunda vergüenza, llorar a sus muertos. No las exculpo, tampoco las culpo.

Y mientras las victimas aún están siendo identificadas, los policías haciendo su trabajo, los gobiernos; Español y Català, tienen la insolencia de dedicarse a tirarse reproches, por todo y con todo, para su rédito político, para intentar volver hacer crecer es suflé del independentismo. Para poder seguir devorando carnaza, que eso, es a lo que se dedican los que nos gobiernan. Sinvergüenzas casi todos.   
  

Hay algo en esta sociedad que no funciona, y si, esperamos a que los gobernantes lo solucionen, creo que lo llevamos fatal. Debemos entre todos, ahora que es nuestra época, porqué solo estamos de paso, intentar hacer de este mundo, un lugar más justo, mejor, conseguir que siga vivo el planeta para generaciones venideras, comprendiendo, que todos, todos, somos la humanidad que aquí habita.   

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Es la vida?

Gozo la suerte para mí y desgracia para muchos, de tener que madrugar. Salgo a la calle a una hora que únicamente nos encontramos los que por obligación vemos cada día amanecer. Esos minutos en que no es de noche pero aún, tampoco de día. Y todo, o casi, vuelve a empezar de nuevo.

La verdad es, que demasiadas mañanas salgo del garaje bastante dormido y me fijo en una bandera nueva, plantada en el balcón de una casa dos calles más lejos, otra más, seguramente dirán que es la última antes de ser independientes, pero ya van unas cuantas y todo sigue igual. Y, con esta, en su versión color rojo el márquetin no está demasiado logrado ya que sin quererlo te recuerda a la esvástica. Por supuesto,  eso a les seis de la mañana es un susto considerable. Así cada día.   

A lo que iba. Ayer, cruzando el pueblo, tan de repente como sorprendente, me topé con un abuelo que hacía pompas de jabón. Así, tal cual. Soplaba el círculo con pasión y volaban, cuatro, cinco, seis incluso siete pompas. Después de ver la esvástica creí estar aún demasiado dormido para entender nada. Paré el coche y me quedé mirándolo como disfrutaba como un niño con 80 i tantos. Y sin esperarlo, cerró el pote y lo dejó encima de la valla de una casa, lugar donde algún niño, seguramente después de mi recapacitación y continuada hipótesis, se lo había dejado olvidado la tarde anterior. Prosiguió con su paseo matutino como si nada hubiera pasado. ¿Quién sabe si al llegar a su casa, mientras desayunaba al lado de su señora, le contó lo sucedido o se lo guardó para él, por vergüenza o poca importancia?

La vida, a veces es un detalle. Un segundo. Un encuentro de casualidad. La vida… a menudo me pregunto :¿Qué es la vida? 

sábado, 6 de mayo de 2017

Abrir y ver

No. No sé si he aprendido mucho, poco, o nada, de las redes sociales. Lo que sí que me he dado cuenta es, que con Instagram nos creemos fotógrafos. Con Facebook; filósofos. Con el blog escritores antes de aprender a escribir. Con twitter perspicaces. Y, con todas, queremos hacer creer que somos más felices de lo que realmente es. Sobre todo, con la vida de pareja.

Abres alguna de estas redes sociales y observas, los bien que nos sientan los años. Lo guapos que estamos, lo mucho que entrenamos, y lo mucho que los padres quieren a sus hijos y la madres, aún más… los adoran. El infinito amor que siente ella hacía él. La duda es cuánto durará ese infinito. Lo orgulloso y viril que se le ve a él a su lado. Lo hermosos que son los niños. La última compra. Los lugares tan maravillosos que visitamos. Lo tanto que nos movemos y viajamos. Nuestros éxitos y alguna calamidad, siempre que nos haga más fuertes ante todos. Las nueves únicamente si embellecen el infinito. Y, los primeros planos si no estorban al horizonte. Parece que queramos normalizar exclusivamente lo maravilloso.

Pero pasa el tiempo, y normalmente, los hombres no volvemos, viejos y más gordos, algunos calvos, más vagos, con menos humor o incluso mal humor, dejados y ellas, muchas, siguen cuidándose, guapas e interesantes y se acaba el amor ese que hace mucho ya estaba carcomido por la rutina, la monotonía y la confianza. De golpe, ahora, el pasado de todas esas redes sociales es borrado cómo gustaría hacerlo en la vida real y lo estupendo es en singular o a mucho pedir, con los hijos.   


 En fin, que de momento: Has tenido suerte de llegarme a conocer, Nena. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Lo peor del amor

Quién más, quién menos ha tenido el pensamiento, la oportunidad y la intención de despedazar el acuerdo de monogamia que tan estigmatizado está.  

 –A mí, si me pasara lo dejaría marchar - comentaba una señorita a otra en la mesa de al lado. 

Mientras la otra, se preguntaba -¿Qué forma es mejor para demostrar amor? ¿Dejarlo ir o pedirle por favor que se quede?-

¡Qué importa! Si la decisión ya está tomada. Qué importa el amor que te quede para dar, si tu pareja ya no lo quiere. Qué importa si tú lo dejas ir por amor o le pides que se quede por lo mismo. Pensaba callado, entre bocado y bocado a un bocadillo de jamón de un cerdo que seguro jamás quiso acabar siendo eso, jamón.

-Dice que se ha enamorado, cómo el que dice que se ha caído. Así, de repente, igual que un tropiezo- le comentaba repetidamente.

¡Qué bonito es tropezar a veces!  Seguía pensando yo.  Aunque a menudo, con algún tropiezo puedas golpearte de forma desafortunada.

-¡Excusas, todos las mismas excusas! Son unos sinvergüenzas. ¡Todos son igual!- le gritaba su amiga.

-Señorita, ¿vosotras sois todas igual? Porqué yo, un día llegué pronto a casa y a mí señora se la estaban follando dos señores de color, para ser más específico: negro. Con una intensidad para mi desconocida, tanto en el tema de la penetración por los distintos orificios, como en el placentero y sobre todo, del tamaño. Respecto a mi señora, parecía gozar con la misma intensidad. Disfrutaba, lo que nunca había disfrutado conmigo, y claro está, que cómo hasta entonces la quería, me senté en el comedor y espere que acabaran para tener una charla larga y tendida que nos condujo a ninguna parte de lucidez. Más que nunca me creí un mal marido. Tampoco a ella tan guarra; con el mejor significado de la palabra (lo hubiera descubierto antes). ¿Sois todas tan guarras?- Les pregunté cansado de las generalizaciones. 


Seguidamente se levantaron y se fueron. Y yo, seguí desayunando.       

martes, 28 de febrero de 2017

No tengo nada en contra la mallas (de mujer)





Des de siempre, he tenido claro que soy más de barra que de pista de baile, de chiringuito que  de playa. De pantalón corto que no, de mallas, esas que con un ahínco casi agotador intenta el decathlon hacernos creer que realmente son necesarias para salir a correr, porqué, por supuesto, también soy de salir a correr y no de hacer running,. Y si voy por la montaña, pues eso, corro por el monte, no hago trailrunning.

De cerveza más que de cubata, pero si tengo que beberme alguno, no tiene que ser un gin-tonic de frutas del bosque y del yogurt nunca miro si tiene bifidus añadidos. Con la música me ocurre un poco los mismo, prefiero a Elvis, Dylan o Moustaki quién nació en Alejandría, nombre de ciudad que siempre me ha maravillado y lo curioso es que no sé muy bien el por qué, por su historia magnifica, su situación, por el simple nombre o quizás, porqué aún no la he visitado. Algún día debería reflexionarlo.

Volviendo a la mallas, me parece que la histeria colectiva que nos ha dado últimamente por el deporte, es cómo mínimo para plantearnos si es trascendental tener que salir, cuando ni la edad ni la figura lo permiten, y quede claro que a mí la opinión de los demás casi siempre me importa un pepino,  tan ajustados, tan coloreados. Con esas mallas que muestran los efectos del tiempo y la gravedad, cuando todo cuelga, combinados con esos para vientos fosforitos, unos cascos conectados al teléfono que parecen tener dolby sorrund, escuchando baxata. Y, con unas zapatillas que no amortizará su precio, ni corriendo a ese ritmo, seis vidas más.

Debe ser por clásico o antiguo, no lo sé, o porqué mis tobillos nunca han sabido moverse con ningún ritmo, o por las rodillas que des de tiempo atrás he tenido lo suficientemente jodidas para no poder hacer running. Quizás, porque mis caderas nunca fueron genéticamente creadas para la baxata y aunque, intente moverme como Elvis en suspicious mind, nunca le llegue al primer golpe de pelvis. Debe ser que, al ver pasar un hombre de avanzada edad, y no voy a cuantificar eso, en mallas, me sorprenda de la sociedad actual. Sentenciando que yo, no he cambiado tanto como en mundo con el paso de los años

¿Será por sentimental?