martes, 21 de septiembre de 2010

Los gitanos.

En Francia, un hombre pequeño, de tamaño, pero poderoso, sino su mujer claro está no estaría con él, ha empezado a desahuciar a toda una etnia, si se le puede llamara así: a echar los gitanos de sus campamentos y devolverlos a Rumania; su país. Él, según dicen es hijo o nieto, qué más dará, de gitanos húngaros. ¿Dónde ha quedado la razón? Me pregunto yo. ¿Tanto cambia el poder? O es cosa de su mujer. La UE poco le ha reprochado, cosa que no entiendo. Y nuestro presidente, deudor de favores, no ha podido ni abrir la boca al respecto. Vaya alianza de civilizaciones (occidentales).

Lo más putrefacto del caso es, que se extiende por Europa como un cáncer. Poco tardo, la presidenta del PP catalán, en invitar a una europarlamentaria de Sarkozy para llevarla a pasear por Badalona, ciudad, con un alto porcentaje de gitanos. A escuchar sus problemas, según decía Sánchez-Camacho, pura campaña electoral pienso yo. Acompañada Camacho, por el macho de la ciudad, el regidor del PP Xavier García Albiol, quién un día después izo unas declaraciones tan incendiarias como decir: “Que la situación es peor aquí que en Francia”, “los gitanos hacen a los vecinos la vida imposible” y que con anterioridad ya había echo un tríptico en el que salía una pancarta donde se podía leer: “No queremos gitanos”. Hoy, Cospedal, evita criticar el discurso de estos señores.

Mientras, en Europa, la socialdemocracia de pasos atrás como explica hoy el diario el País. En Suecia, el pasado domingo la ultra derecha, con un discurso xenófobo, logró, casi un 6% (5’7%) de los votos. Cosa, no muy difícil de comprender; el discurso es sencillo, con un grupo fácil de incriminar, con esperanza hacía la propiedad privada de un país, y con el razonamiento aplastante, que Suecia es de los suecos. Difícil es, tratar de solucionar el problema de una forma de izquierdas. Quién quiere preocuparse de la integración, con lo sencillo que es echarlos y echarles la culpa, de todo. Esperemos, que nunca nosotros les necesitemos a ellos. Porqué si nos pagan con la misma moneda, tendremos que tragar tanto, como han tragado ellos, que es mucho.  En sentido coloquial ser un gitano significa según la RAE: Que estafa u obra con engaño. Así pues, no se quien es más gitano, si el que lo es por su etnia o el que lo es, por sus engaños.                

2 comentarios:

Lila Biscia o Lilus bla bla dijo...

jou, varias cosas a este post:
primero que nada, entiendo que es una ironía sugerir que la persecusión o expulsión de los gitanos en francia puede llegar a ser cosa de "una mujer" cuando claramente son políticas de estado.
Por otra parte, sí, el discurso xenófobo es un espanto que crece día a día y que no se acaba nunca y que, para remitirnos a sus inicios, deberíamos acercarnos al inicio de la historia de las civilizaciones y por supuesto, ni que hablar de la segunda guerra, no?
En todos los paises siempre se discrimina al que se considera más débil. En la argentina lo vivimos con los inmigrantes peruanos o bolivianos con el mismo discurso que los europeos tienen con los latinoamericanos: nos vienen a sacar el trabajo, son mano de obra barata, estamos mal por ellos...
Y es un espanto y es una ceguera imbécil pensar de ese modo. No poder ver que la gente es gente tenga la cultura que tenga, provenga del pedacito de tierra que sea!
Es indignante. Me da asco.
Sabias que por ejemplo, los argentinos que viajan a españa tienen que tener carta de invitación de algún español que actúe como garantía para asegurarse que no se queden?
Durante las vacaciones de verano, por ejemplo, a muchisimos que iban solo a vacacionar no los dejaron salir del aeropuerto y los mandaron de vuelta a la argentina!
El mundo es un lugar terrible y hostil y solo nosotros, las personas, podemos cambiarlo o dejarlo asi...

Besos.

Lila.

JouMcQueen dijo...

Lila: Sí, es una ironía, total.
Creo que sí, que es tan viejo como las civilizaciones. Ni hablar de Hitler, ni la Alemania Nazi, la Italia de Mussolini o la España de Franco, entre otros.
En Europa, por desgracia, no solo es con los latinoamericanos, sino también con los Africanos o los orientales, el lugar de procedencia les resulta indiferente.
La gente, como muy bien dices, todos, somos personas, indistintamente. Luego, con la cultura o las religiones puedes, claro está, tener cada unos sus propias opiniones.
Sí, conocía algún caso de Argentinos que se habían encontrado con no poder salir de Barajas, una vergüenza.
Pero también el mundo es, un lugar maravilloso, sino nos lo cargamos antes, debemos tratar de cambiar, nosotros, nuestras relaciones, y el trato hacía el planeta.
Como ves, comparto tu opinión y me alegra que tu comentado haya sido tan extenso.

Un saludo.