jueves, 20 de octubre de 2011

Remasterización de "Equipaje"



No entiendo las relaciones (amorosas) cibernéticas. Como no entiendo, el sexo a través la red. No debo haber encontrado rendija suficientemente ancha o PC, lo bastante sentimental. Eso sí, creo en la pasión de la creencia.

Creo en ti, le decía en un mail (¡cuanta pasión!) un amigo Frances, a una novia Australiana que había tenido (Atención pasado). Ella desde las antípodas (la palabras ya suena lejos), le decía: “Me too, Darling”.  Mientras se follaba a un norte americano. Marine; al menos. Que se ve, estudiaba por allí.

El colega se lleno de valor, y se fue, como hacen los novios románticos, en un viaje que le salió por un ojo de la cara, por no decir de otro sitio, silenciosamente, utilizando el factor sorpresa (aunque a menudo falle o intercambie los papeles) a ver a su amor australiano. I sí, esta vez, el factor sorpresa intercambio los papeles y fue él, el sorprendido. Sorprendido, porqué a parte de que un americano se follaba a su novia, el chico en cuestión hacia dos por dos (no le podía pegar un par de ostias, para más INRI) y a parte, su (que quizás no era tan suya) chica, siempre le había dicho que a ella los hombres fuertes (adjetivo que nunca entendió) no le gustaban. No debía ser esa la fortaleza a que se refería, supuso. Y volvió,  con la mala leche aún adentro, por no poder haberla sacado, ni con él, ni con ella (él estaba al lado). Juró, no volver a mantener una relación por ordenador. No volvería a ser el Romeo que navega hasta el balcón, de alguna Julieta lejana. A ser un mártir desde el otro confín.

Le duro, al compadre, dos meses todos esos juramentos. Vino a mi, para contarme, que por culpa de su increíble (verdaderamente creíble diría yo) timidez, ese era, por medio de la red, su único modo de conocer a alguna mujer. Y así lo hizo, una y cien veces. Un  sin fin de desengaños, de heridas mal curadas, de tiritas mentirosas. Por culpa de una timidez; juez y carcelera. Se volvió un adicto; del cinco contra uno. Una victima de la soledad, cuando se va la luz. Estuvo encerrado en su casa y en si mismo. Acabo siendo un desconocedor; de un beso dulce, de un beso sexual, de la saliva de alguien más, de todo lo que le sigue. Y yo, me preguntaba: ¿Hombre o autómata? ¿Delectación o descarga?  ¿Vivir o estar conectado?

¡Me gusta demasiado la carne (le conté yo) para tener que tomar las proteínas en capsulas! Desde entonces, él; desayuna cerdo, almuerza todos los días un filete y cena pollo. No intenté, explicar el silmil que utilizaba en esa frase. Al cabo de no mucho tiempo murió de sobre peso. Creo, que parte de la culpa es mía, y como es mía, yo se la doy a las computadoras, así, aligero mi equipaje. Qué llevo ya, suficientemente cargado. 

5 comentarios:

Gala dijo...

Excelente relato.
Me ha impresionado tu capacidad narrativa, aunque en otras ocasiones la habia disfrutado, este es especialmente conmovedor por la carga de realismo que lleva... que no digo yo que la historia sea 100% cierta, pero si es muy posible que ocurra a tantas y tantas personas.
La red ofrece un sin fin de posibilidades a esas personas tímidas y no tan tímidas...
Personalmente prefiero la carne.. pero pienso que una relación cibernética es posible... o al menos factible, siempre que se aporte de vez en cuando una visita entre los sujetos y puedan despacharse bien a gusto de tanto sentimiento contenido.

Besitos mediterráneos.

Cris Ham dijo...

Las relaciones a través de la red valen para un primer contacto.Mantenerlas durante mucho tiempo sin establecer un contacto directo traerá problemas.Se idealiza,te olvidas de que la persona que esta al otro lado es real,que se enfada también,se levanta despeinado y le pueden oler los pies.Hay que intentar superar la timidez como sea,yo lo hago,y con cada esfuerzo te das cuenta de que ser tímido sirve para poco(aunque siempre queda algo).

Jou McQueen dijo...

Gala: Sí, posible si los son. No sé si demasiado beneficiosas o reales... pero esta ya es otra cuestión. Yo también prefiero el calor humano al artificial.

Gracias por los halagos, ayudan, sin duda, a seguir.

Un saludo.

Cris: Así es. siempre ayuda luchar como comentas tú en tu blog.

Un saludo.

Dany dijo...

Son un medio.....nunca el fin. Nada como la piel. Abrazo!

Jou McQueen dijo...

Dany: Sin duda. Realmente bien explicado.

Un saludo.