jueves, 18 de noviembre de 2010

Crucifijo.

Siempre pienso que la culpa fue del cha cha cha. Pero la mayoría de veces, no es así. En la cruz que me cayó en la cabeza estaba Jesucristo y me la dejo echa un cristo (valga la redundancia). Me abrió la cabeza, con un tajo profundo y ancho, la ropa se mancho de sangre y casi me desmayo. Como soy ateo me tuve que buscar a alguien para echarle las culpas. Como les pasa ahora a los del PP con el súper video juego ese. Sino, lo hubiera tenido claro: ¡Dios me esta castigando!  Pero no pude hacerlo. Por eso, al ver al cura, le pregunté haber que tal le sentaban las ostias a él. Dijo; -Que bien, que nunca le habían dado una indisposición. -Pues esta te va a sentar como un tiro. Le aseguré. Con el puño cerrado, le golpeé la nariz, como el crucifijo me había golpeado a mí; con toda la mala leche. El hombre cayó noqueado. Y mientras me marchaba, le grité: - Donde las dan las toman. Y si no sabes hacer de carpintero,  pide ayuda divina, así no tendrás que pagar con tu nariz rota, las dudas de mi fe. Porqué, la verdad es, que me hizo eso pensar en que si realmente fue dios quien me había castigado por algo. Pero después de la quinta cerveza en la tasca con los amigos lo tuve claro. ¿Cómo es posible que si dios existe, el cura recibiera el castigo? –Por ser mal carpintero. Alego un amigo. Lo único claro que teníamos, es como dice Puigcercós, que Dios, nunca paga nada. Ni para bien, ni para mal. Y los clérigos, pocas veces. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

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Lila Biscia dijo...

mi hijo se la pasa diciendo: gracias a dios...
yo le digo: ulises, dios no existe! todo es gracias a uno mismo.
el me responde: si, dios existe, sino quién hizo el mundo?!
yo le trato de explicar la teoria de la evolución y el insiste: puede ser lo que decis, pero dios existe.
le pregunto: alguna vez lo viste?
me dice: sí, lo ví... vos no?

Entonces me callo la boca y pienso: que suerte que él puede creer en algo, porque lamentablemente, yo no...

beso

L.

JouMcQueen dijo...

Lila: Qué bueno poder discutir sobre eso, con un hijo. Yo, aún no puedo hacerlo, solo hemos llegado, de momento, a la negación (eso sí, con todo). Ni siquiera al “por qué”. Aunque todo llega. Por eso, supongo, y solo eso, es mejor dejarle la bonita inocencia de la infancia, que el tiempo traidor ya se la irá expulsando. Aprovechando que sitas a tu hijo, debo decirte que me encanta el nombre que elegiste para él. El tuyo, también lo encuentro muy bonito.

Un saludo.

JouMcQueen dijo...
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