miércoles, 19 de mayo de 2010

El gusto, no es mío.

Mientras me limpiaba las manos en el lavabo, intentaba, por mi mismo, decir, que color me gustaba más; El rojo o el azul. El rojo es: el fuego, la fuerza. El azul es: el agua, la templanza. El rojo son: los socialistas (las izquierdas). El azul: lo populares (las derechas). No he conseguido decidirme. Me gusta el fuego y me siento de izquierdas.

La reflexión ha seguido, como una tormenta, todo el día. Intentando averiguar mis gustos en distintas cosas; En las mujeres, en pintores, en música, en escritores, en deportes… en fin, en todo lo que demasiadas veces me distrae de mi rutina. Tanto ha sido mi curiosidad para saber las razón de cada una de mis elecciones, en cada una de las preguntas, que me hecho una lista enumerándolas. La mayoría me conducían a una información introducida en mi cabeza, como un mensaje subliminal, de la sociedad y de mis allegados. Del capitalismo y sus necesidades de supervivencia en forma de consumo, en definitiva.

Y mientras estaba en el sillón, mirando el canal 8 y no el 5, el runrún de mi cabeza seguía preguntándose ¿Por qué? Tantas eran las dudas, que para resolver el enigma de mis decisiones intenté enfocarlo de otra forma, y hacía otra persona, mi mujer. Sin más dilación, le he preguntado y obligado a la vez, que me respondiera sinceramente, a quien se follaría si gozara de un matrimonio liberal. Me ha contestado, que ha un chico rubio de ojos azules, deportista y que a veces, pasea por la plaza con su hija. ¡Maldita subconciencia! He exclamado yo. Ese chico, hombre ya, es el mismo, que durante toda mi juventud triunfaba más, y aún ahora, lo sigue haciendo.

¿Quién nos sugestiona, hasta nuestros propios gustos? ¿Tan adentro esta el capitalismo en nosotros, que hasta nos rige la libido? Con todas estas preguntas y decepcionado, porque mi mujer era tan original como la mayoría y eso, me hace ser a mi, algo realmente normal (¡Normal! ¿Qué es normal/estándar/corriente? ¡no me barrufa ser norma!) . Me fui a dormir a mi cama, esa, que en el catalogo, ponía ser la mejor para el descanso. “¡Pagar más no es caro si descansas mejor!” Y pagué más. Creyéndome, como todos, más genial que el resto.

4 comentarios:

Juan José Oviedo dijo...

Mientras leía tu post me di con la sorpresa que con el transcurrir de tus letras se me iba dibujando una sonrisa.
Es que ahora, en este momento, todas se follarían al chico rubio de ojos azules, lamentablemente es el modelo que nos impone la sociedad, los catálogos de los almacenes más grandes y la publicidad en general.
Preguntas como por qué decido por uno y no por el otro son importantes, sin embargo pienso que cada vez se torna más dificil separar los gustos personales de los gustos impuestos.
Las siguientes preguntas podrían ser... decidí una profesión, un camino, una mujer, una comida, un deporte... yo (como persona independiente) o me lo impuso la sociedad (como: una suerte de suciedad) Y porque me causaste intriga, yo mismo me respondo:"no se"

JouMcQueen dijo...

Juan José, te digo desde la conciencia, que su comentario es, la continuación de mi post. Pero más aguado. Gracias.

Lila Biscia es Lilus bla bla dijo...

yo no me "follo" (jja me encanta! dejame decirlo así porque aca no usamos esa palabra!) a un rubio de ojos celestes! Prefiero garcharme a un morochote de ojos negros!
Ahora, la tarjeta de crédito, te la reviento en un solo día de consumo feroz adentro de un shopping.
Pero es así, somos la cultura y no podemos evitarlo.
besos

JouMcQueen dijo...

Lilus: Estoy seguro que a Bart Pitt, no le darías un no por respuesta, yo, soy un heterosexual consagrado y a veces, por culpa de ese sin fin de mensajes de belleza, llego a dudar (No te lo creas)… Sobre tus preferencias, me desilusiona que no que gusten los castaños con ojos del mismo color, jajaja. Lo de la tarjeta, sería simple y fácil, no creo que te durara un día entero en un Shopping. Estaría entre 15 y 20 minutos antes de caer en numeros rojos, sino es que ya esta. Y como dices tu, somos la cultura… la cultura del capitalismo (no soy comunista) pero creo, que nos rigen la vida los poderosos. Un saludo.